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Parece que el uso de la mascarilla ha llegado para quedarse de momento y ante esta nueva situación están proliferando muchos problemas en

la piel derivados del uso continuado de este elemento.

El uso de la mascarilla puede agravar dermatosis ya existentes como el acné, la rosácea o la psoriasis. También se están dando reacciones alérgicas a los componentes de las mascarillas, como tintes, gomas, metales… etc. El puente nasal, las mejillas y la zona inferior de los párpados son las partes que más sufren. En este artículo, nuestra estética Mamen Jiménez de Peralta, quiere explicarte todo lo que necesitas saber sobre este tema. ¡Toma nota!

Por qué empeora el estado de mi piel

El uso de la mascarilla no solo afecta a personas que ya tenían algún problema, también hay personas con una piel sana que ahora están teniendo puntos negros, irritaciones, granitos… Esto se debe al efecto oclusivo que provoca la mascarilla sobre la piel.

Cuando cubrimos nuestra cara se altera la producción sebácea y además se impide la circulación normal del aire, lo que aumenta el nivel de humedad debido al vaho que desprendemos cuando respiramos.

Cómo evitar problemas

Lo primero que debemos tener en cuenta para evitar problemas en nuestra piel es elegir una mascarilla de calidad, hechas con un tejido suave e intentar no llevarla puesta más de cuatro horas seguidas.

Así mismo, es importante reforzar tus rutinas de limpieza facial, antes y después de usar la mascarilla con el fin de prevenir acné o empeorar otros problemas. Recuerda usar un limpiador suave y sin aceites, y terminar con un tónico que calme la piel. Esta rutina no debe hacerse más de tres veces al día, para respetar el equilibrio de la piel y evitar descompensaciones en los niveles de hidratación y grasa.

Otra cuestión importante es tener nuestro cutis bien hidratado. Puedes emplear un sérum con ácido hialurónico, pues este ayuda a retener el agua en la piel y acompañarlo de una crema que también contenga este ingrediente. Esto evitará que la piel se deshidrate, se irrite y se inflame.

Además de todo esto, es preferible utilizar mascarillas de tela. Son la alternativa más respetuosa con la dermis. Eso sí, deben estar confeccionadas con tela de algodón y no ajustar demasiado en la parte superior del rostro. Estas deben estar homologadas pero asegurarnos de su efectividad y poder ir seguros y protegidos.

No te olvides del protector solar

¿Tengo que echarme protección si llevo mascarilla? Esta es una de las dudas más frecuentes. Rotundamente sí, y más después del encierro al que todos hemos estado sometidos. Como consecuencia, nuestra piel ha producido poca melanina y no está tan protegida como otros años. Las telas de las mascarillas no protegen de la radiación ultravioleta y además siguen quedando zonas al descubierto.

Recuerda emplear protección con un índice alto, media hora antes de salir a la calle y dártela cada dos o tres horas.

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